CAVITACIÓN
La Cavitación es un eficaz método de remodelación corporal que se ha popularizado como la alternativa a la liposucción por su carácter no invasivo e indoloro.
No es un tratamiento concebido para bajar peso, sino para modelar el cuerpo donde realmente se necesita. Está recomendado para acabar con aquellas grasas localizadas que no se eliminan ni con dietas ni con ejercicio en determinadas zonas (abdomen, muslos o caderas).
La cavitación se realiza aplicando ultrasonidos de baja frecuencia sobre la zona a tratar. El ultrasonido consigue que la membrana de la célula adiposa se rompa y la grasa pase a estado líquido. Posteriormente el propio organismo elimina estos restos de forma natural. Pero es muy importante ayudar al organismo en este proceso de eliminación, ya que, si no la expulsamos, esta grasa diluida acaba por alojarse en otras partes de nuestro cuerpo. Por este motivo, después de cada sesión de cavitación es necesario hacer una sesión de drenaje. Ya sea con la ayuda de drenaje linfático o de presoterapia.
Al igual que en la mayoría de los tratamientos corporales, la constancia es muy importante para que la cavitación sea efectiva. Seguir estas pautas te ayudará a optimizar los resultados del tratamiento:
- Es recomendable beber mucha agua tanto el día anterior como el posterior, por este medio vamos a eliminar gran parte la grasa en estado líquido.
- Mantener una dieta saludable durante el tratamiento hace que sea más efectivo y con mejores resultados.
- Un paseo rápido de 30 minutos después de la sesión (o hacer un poco de ejercicio) activa la circulación linfática, contribuyendo con la eliminación de toxinas.
- Realizar un mantenimiento en casa con algún producto reductor o lipolítico ayuda a obtener mejores resultados.
¿Para quién está indicada?
La cavitación se recomienda para reducir volumen y combatir la celulitis. Pero está especialmente indicada para acabar con las acumulaciones de grasa persistentes en zonas localizadas como el abdomen, los flancos, las caderas o los muslos.
¿Qué deberías saber si estás pensando hacerte la cavitación?
Es importante recordar que la cavitación siempre se debe acompañar de otras terapias drenantes, como puede ser la presoterapia, o masaje remodelante que permite multiplicar los efectos de ambas técnicas.
Al igual que la mayoría de los tratamientos corporales, es posible probar la cavitación a través de sesiones sueltas, pero es en los bonos donde resulta más interesante, tanto en los resultados como en el precio final. Las sesiones se realizan 1 o dos veces por semana (dejando transcurrir al menos 48 horas entre ellas) y los resultados no tardan en notarse.
¿Existe alguna diferencia entre cavitación y ultracavitación? No, no existe ninguna diferencia. Ultracavitación solo es el nombre que algunos fabricantes han elegido dar a su cavitación para hacer creer que es algo superior.
La cavitación está totalmente desaconsejada durante el embarazo y la lactancia. En personas con cardiopatías o patologías auditivas. También en personas con cáncer o portadores de marcapasos y prótesis metálicas zonales. Si además tienes problemas hepáticos o renales (piedras, trasplantes, etc.) es mejor evitar hacerte la cavitación.
